Ah, pero ¿hay tarifas?

viernes 26 de octubre de 2007

 

Pedro Espinosa me pasa la siguiente nota de prensa de la APIC (Asociación de profesionales ilustración de Cataluña):

NOTA DE PRENSA

25 DE OCTUBRE DE 2007

Profesionales de la Ilustración Grafica en España se movilizan ante el estancamiento de sus tarifas en los últimos diez años


"Los precios están congelados desde hace años, y en algunos sectores incluso se han ido rebajando”

A través de esta campaña de divulgación y dinamización profesional de la ilustración gráfica, la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales (FADIP) y sus entidades miembros, hacen pública la denuncia que constituye el “secreto a voces” más difundido dentro de la profesión:

“No es acorde el valor económico retribuido de la ilustración con el servicio y los beneficios que genera a la industria, ya sean éstos monetarios o de repercusión y prestigio social”.


Pongamos el asunto en perspectiva:

Uno: Hace años y durante unos meses trabajé en el estudio de Javier Mariscal y pude ver como el buen hombre ganaba 3 millones de las antiguas pesetas por hacer un dibujito que no le llevó más de 10 minutos para ilustrar un cartel de no se que feria en Valencia. ¿Injusto? bueno, Mariscal es Mariscal.

Dos: Uno de los trabajos bien remunerados que he tenido como dibujante de historietas de agencia fue la revista "Jessy". Duró hasta que unos simpáticos dibujantes argentinos se ofrecieron a hacer el trabajo por un 75% del precio al que nosotros trabajábamos. ¿Injusto?

Es la globalización, lo que me recuerda lo siguiente

Tres: Los dibujantes españoles arrasaron en América en las revistas de la Warren en los años 60 y 70 ¿Motivo? Buen dibujo y precios bajos.

Cuatro: las agencias de comic están espantadas esperando el desembarco de dibujantes procedentes de Corea y China, lo que hará bajar aún más los precios de las producciones en comic e ilustracion.

Cinco: La mayoría de las agencias y productoras han huído de Barcelona (no las culpo) las que quedan se aprovechan de todos los técnicos que no han marchado y que, desesperados, ven como deben trabajar con presupuestos más ajustados. Esto incluye los ilustradores, claro. ¿Debo acaso, señores de la APIC, subir mis tarifas por un stoyboard ahora que hay crisis en mi ciudad? ¿Un decorador va a pagarme más por una ilustración que puede hacer él mismo y que no lo hace por el valor añadido "artístico"? Pero claro, ¡Es éste añadido el primero que se recorta si hace falta!
Bueno, esto se llama ley de mercado. Lo otro empieza por "C" y termina con la caída del telón de acero, como decía mi admirado Scott Adams.

Seis: Esta ley del mercado tiene estas cosas terribles y seguramente injustas, pero también hace posible que muchos puedan aspirar algún día a ser como Mariscal o Labanda y cobrar una pasta gansa por...bueno, ya se imaginan por qué. Y esto a mí me parece bien (pero es que yo soy muy raro).

En fin, supongo que es una buena noticia y que debo alegrarme por que mis camaradas lucharán por mi felicidad, mientras yo, patán insolidario, me repoltrono en mi casa rascándome la barriga.
Pero es que cada vez que alguien desde la APIC me lee la lista de todo lo que debo exigir a un cliente cada vez que recibo un encargo tengo una extraña sensación de, no sé ¿irrealidad?.

¡Y si me dieran un euro por cada Licenciado de Historia que no puede trabajar en el ámbito de sus estudios!

3 comentarios:

estudio baobab dijo...

Entiendo lo que dices de irrealidad cuando hablas de subir tarifas, más cuando está a la vuelta de la esquina uno de los efectos de la globalización, que igula los precios a la baja cuando el trabajo se encarga a paises menos boyantes. Personalmente soy bastante escéptico con las tarifas "mínimas" mientras estas dependan del ilustrador que tiene que pagarse vicios tales como alquiler, hipoteca o comida teniendo que elegir entre un trabajo mal pagado o ninguno. Tampoco creo que todo el mundo deba cobrar igual y si uno tiene el caché o la labia para vender tu obra por millones olé sus huevos.

Pero sí creo que, en espera de conseguir esas tarífas mínimas deseables, hay muchas otras injusticias que se pueden denunciar. Y serán mucho más visibles si se denuncian en grupo.

Hace poco, durante el encuentro gallego de ilustración, que forma parte de esa campaña que comentas, hablaba con gente de otras asociaciones españolas diferenciando la llorada de la denuncia. Si digo que como dibujante me cuesta ganarme la vida, sólo sería una llorada. Alguien podría comentar que el mercado es así, que ningún editor tiene obligación de contratarme o decirme que qué podía esperar de una profesión "artística" (uy, perdón por lo de profesión) y que mejor me habría ido escogiendo una carrera con más salida como historia o sociología.

Sin embargo, si digo que no soy un "artista" entendiendo como tal el que hace lo que le da la gana y luego se lo compran, si no que vivo del encargo y a mí sí que me dan trabajo regularmente, pero sin embargo me cuesta pagar las facturas, porque a pesar de que los beneficios de las editoriales han crecido por encima del ipc, mi precio por ilustración no lo ha hecho en consonancia y además tergiversa la ley para no pagarme royalties o para mantener los derechos sobre mi obra. Porque a pesar de que he hecho un arte final para una agencia de publi, que van a usar en folletos, televisión y cine, a mi sólo me han pagado un cartelito porque alguien desde la agencia afirma todo convencido que si vendo los dibujos los vendo para que hagan lo que quieran de ellos. Y los dibujantes de mi entorno asienten diciendo, el mundo es así, chaval, despierta, a pesar de que la ley dice lo contrario, ahí, ahí sí estoy haciendo denuncia. Y no me malinterpretes, esa denuncia no es sólo para pedir que se cumplan ciertas leyes, es para informar a otros ilustradores de como están las cosas. Es para ayudar a dar una visión general de la situación y conseguir una globalización bien entendida para que los dibujantes argentinos sepan que en barcelona las imágenes se pagan a tanto y dejen de malvenderse (esa llegada argentina que comentas ayudó a frenarla APIC informando de las tarifas habituales en españa)
No se trata de ignorar las leyes de mercado, ni de hacer que todos cobren lo mismo, pero sí de informar a otros ilustradores de cual es el mercado en el que se mueven y denunciar de paso las irregularidades que se comenten.

Igual es que como solo tengo diez años a mis espaldas de profesión aún me queda mucho camino por recorrer soy un ingenuo y creo que hay cosas que se pueden cambiar en grupo mejor que individualmente, pero prefiero pensar así.

Perdón por la parrafada. No sabía como decirlo con menos palabras.

Javi Montes
Dibujante e imparcial miembro de la asociación gallega de profesionales de la ilustración.

J. M. Beroy dijo...

Hola, Javi, bienvenido y muchas gracias por tu comentario, lleno de sentido común y que resume muchas de las conversaciones que yo mismo he mantenido durante mi vida con otros colegas. Mi actitud con el paso de los años se ha ido haciendo más cínica al respecto del entorno de nuestro trabajo. He vivido desde el intento de crear un sindicato del cómic hasta la integración en la APIC de los dibujantes de cómic. Todo aquello que se nos emplaza a exigir (contrato por trabajo, retorno de los originales, precios justos, royalties, especificación del uso que se va a dar a la ilustración) son de sentido común y de derecho, pero no de fácil (o posible) aplicación en la realidad. Tener unas tarifas mínimas es absolutamente necesario, de acuerdo, pero esos dibujantes argentinos a los que hacía refencia no vinieron a España, sino que, directamente desde su país se pusieron en contacto con los editores Alemanes para ofrecerse directamente por menos dinero. Es esta complejidad (que no se da en otros trabajos, donde se paga por hora de trabajo y piezas de repuesto)lo que hace, a mi entender, tan difícil la implantación de unas tarifas mínimas. ¿Soy un cenizo? Seguramente, pero algo de ilusión debe de quedarme ya que sigo en la brecha y no sólo por la pasta.
Es que me lo paso bien, coño.
Un abrazo

estudio baobab dijo...

Pues de verdad espero que ese cinismo que dices que gastas sea sólo una coraza que te ha puesto el paso de los años y que rascando un poco esté todavía esa esperanza de que no nos quiten los pisotones las ganas de seguir mejorando la situación, porque creo que la gente como tú que lleva unos añitos a sus espaldas (y los que llevan un porrón más que todos también) es muy necesaria para proponer esos cambios no con cinismo, si no con realismo. Para que sean más duraderos.

Un saludo, y a seguir dándole al lápiz y al estupendo blog que tienes :)

Javi