Théàtre du Grand Guignol

lunes 18 de febrero de 2008

 



Asistir a la proyección de la soberbia película de Tim Burton me ha hecho pensar en un libro que conseguí hace muchos años en una librería de anticuario en Le Marché aux Puces (los Encantes, el Rastro de Paris).

Era la primera vez que visitaba la que se convertiría en mi ciudad favorita, con permiso de Venecia. Perdido y amedrentado entre aquella multitud multicolor encontré una librería de lance donde, entre muchos cómics y revistas (como por ejemplo algunos Paris-Hollywood de los años 30) di con un libro de sugerente título: “Grand Guignol”.

El libro, escrito en 1979 por Gabrielle Wittkop y François Rivière y editado por Heni Veyrier, trata sobre el viejo teatro “Théàtre du Grand Guignol” desaparecido hace muchos años, sito en la rue Chaptal en el distrito de Pigalle. El libro es un documento y un informe. También es un homenaje a los actores, a las obras y a los escritores que se asociaron con aquel peculiar lugar durante años.

Guignol es el nombre de una representación de marionetas que nació en Lyon para dar voz a los trabajadores de las fábricas textiles. En el Guignol se decía lo que los humanos tenían prohibido decir y pronto su fama se hizo legendaria. A la costumbre de terminar siempre la representación a golpes se la asoció pronto con la violencia, de ahí que su nombre se suela asociar con lo sangriento y lo brutal.

Y el teatro de la rue Chaptal terminó de dar sentido a ese nombre ya que fue, durante muchos años, el teatro del horror, de lo morboso y de la sangre.


El teatro del miedo.

Una capilla destruída por la Revolución, marcada por tanto con la destrucción y el asesinato (el Gran Terror final revolucionario) y que había sufrido varias transformaciones y usos, terminó por devenir en el año 1895 en una elegante sala: “Le Téâtre Salon” donde tenían lugar las más refinadas representaciones. Pero estamos en el comienzo del cinematógrafo y las multitudes comienzan a reclamar espectáculos más de su gusto, llega así Oscar Metenier en 1897 y, siguiendo la pauta del teatro naturalista de Émile Zola, da voz a prostitutas, ladrones y mendigos, que retratan allí su vida de miseria y horror. Posteriormente es el escritor André de Lorde, fuertemente influenciado por Edgar Allan Poe, quien marcará a fuego aquel diminuto lugar (era entonces el teatro más pequeño de París) con el distintivo de “Le Téâtre de la Peur”

Litros de hemoglobina, tripas y carcasas de animales, globos oculares sacados de los mataderos de París y efectos especiales primitivos pero convincentes en aquella atmósfera sumida en la penumbra sirven para dar realismo a los asesinatos, torturas y operaciones quirúrgicas simuladas que se escenifican cada noche en el Grand Guignol de la Rue Chaptal, pronto convertido en el auténtico templo del horror de París. El éxito de una representación se calcula por el número de desmayos en la sala y el éxito y la leyenda de la sala es tan grande que una de sus actrices participa en el rodaje de “El Gabinete del Dr. Caligari”.






La leyenda dura hasta los años 60.

Aún a pesar de las matanzas de la I Guerra Mundial en el Somme , el saliente de Ypres y tantos otros lugares, a pesar de la II Guerra Mundial y de los nazis, parece que el gusto de los humanos por el espectáculo de la sangre vertida nunca se ve enteramente satisfecho. El “Théàtre du Grand Guignol” sucumbió finalmente, quizá no tanto por el cansancio del público, sino por su mayor exigencia a la hora de mostrar la violencia. ¿Quien sabe?


Encontrarán más información aquí.




François Rivière y Jean-Claude Floch incluyeron referencias al Grand Guignol en su álbum "Cita en Sevenoaks" de 1977, publicado por Norma.

Y yo hice una pequeña historia de 4 páginas para un especial Cimoc que ahora estoy coloreando, por el gusto (y una cierta esperanza...) de hacerlo.



4 comentarios:

Bruce dijo...

¡Jarl! ¡Qué buena pinta tiene esa página, quiero saber más! Los comandos Beroyanos nunca perdemos la esperanza...

FHNavarro dijo...

París, qué gran ciudad!! Bella como pocas, de atmosfera que hechiza...
El Gabinete del Dr. Caligari, mi primer amor mudo.

Has despertado mi curiosidad con este post, ya ando liado buscando cosas sobre Le Grand Guignol.

La página tiene un color fantástico. La viñeta central me parece impresionante. Espero poder ver en breve esta historia en papel.

Un saludo

pablito dijo...

Repito lo de fhnavarro: espectacular esta página. Y la viñeta central es magistral.

J. M. Beroy dijo...

¡Gracias! Bueno, los que leéis el blog ya sabéis que ando metido en bastantes berenjenales (entre los que se cuenta ahora el blog de la Joso)lo que no me deja mucho tiempo para ocuparme de estos proyectos. Pero poco a poco, espero ir avanzando y completar un libro de historias cortas, si encuentro un editor, quizás para el Saló del año que viene...En todo caso y al margen de esto, hay una noticia muy chula que tengo muchas ganas de contar, pero hasta que los contratos estén firmados, no puedorrrrr!